16/1/10

Mi mentira.

¿Quién no ha mentido nunca?
A lo largo de la vida todos hemos mentido alguna vez, ya sea para impresionar a alguien, o para sentirnos más seguros ocultando nuestras inseguridades, en las primeras impresiones nunca nos mostramos tal y como somos, tenedremos miedo al rechazo.
Me resulta bastante curioso buscar la seguridad en una mentira o en ocultar parte de la verdad.
¿Es realmente necesario hacer este tipo de cosas?
Tengamos en cuenta que las mentiras tienen las patas muy cortas, al final esto termina pasandote factura, te delantan, o te delatas, con el tiempo terminas comportandote tal y como eres, maldita inseguridad, nos hace perder mucho, tiempo, relaciones, amigo, o al menos el comienzo de quizás una amistad.
¿Por qué escondemos los defectos?
No son a caso virtudes únicas y propias de la persona, es lo que no nos hace igual al resto, para mí son más necesarias las carencias, que las virtudes, porque ¿a caso nos es bonita una amistad en la que los implicados se complementen y unidas sean como una sola persona?

"Liar, liar" (1996) de Tom Sadyac.

13/1/10

Mi sucio secreto...

Todos tenemos cargas, pero no pienso cargarlas en la espalda de nadie, todos tenemos limitaciones, y hay que aceptarlas.
Si buscas a alguien que te de una palmadita en la espalda cada vez que hagas algo bien, o su simple aprobación, siempre la necesitarás y nunca podrás hacer nada por ti mismo, dudarás siempre de ti, nunca serás independiente, sino dependiente de un mentor idealizado creado por ti.

"Scrubs, mi catalizador." (2001-...) de Bill Lawlence.

Si yo fuera rica...

Dicen por ahí que el dinero no te da la felicidad, aunque si te ayuda a hallarla... Sí, bueno es cierto que una persona que no tiene ni para comer quizás no sea del todo feliz, pero quien sabe, a lo mejor no lo necesita, le es suficiente con el cariño de su familia, sus amigos, y lo q es más importante sentirse bien consigo mismo, saber que estas viviendo la vida que te corresponde de la manera que quieres y con quien quieres.
Todos habremos soñado alguna vez con ser ricos, para poder hacer todo aquello con la que soñamos, para lograr nuetras aspiraciones en la vida, pero, qué es más importante, ¿el hecho de hacer algo que te gusta solo, sin compañia, o cualquier otra cosa rodeado de la persona que más aprecias? Creo que la pregunta se contesta sola, ¿no? porque no es lo que tienes, si no lo que eres.
Si yo fuera rica... y estuviera en mi mano poder ayudar a quien lo necesite, aunque suene a tópico, creo que elegiría el ayudar a cometer el acto más egoista de cerrar los ojos, mirar para otro lado, disfrutar el momento y olvidarme de la persona que necesita mi ayuda. Y tú, ¿qué harías?

"Ah! Si j'etis riche" (2002) de Gérard Bitton y Michel Munz.


6/1/10

Mi super ego.

Yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo, sieeempre yo... porque, ¿Qué haría yo sin mí?... ¡Nada!
Es cierto, que pensar en uno mismo es muy importante e imprescindible, yo diría que una de las cosas más importantes en las que pensar, pero uno mismo no es el único componente de su vida, ¿no?, hay más personas, cosas, aficiones, etc. o al menos debería de haberlas.
Una persona que sólo y exclusivamente piensa en sí mismo, al final conseguirá hacer huir a todo aquel que se le acerque, porque no le escuchará, no le importarán sus problemas, le echara a base de groserías y borderias ... y un sin fin de razones por las que una persona demasiado egocéntrica se quedará sola...
Cuando necesite ayuda, no la encontrará, cuando necesite un amigo, no lo tendrá, cuando necesite hablar, nadie le escuchará, cuando necesite (...) así es que, ya sabes, se amigo de tus amigos, amante de tus amantes, se tú mismo y no te olvides de nadie, a no ser que quieras pasar el resto de tus días lamentando ¿por qué no lo hiciste en su día?

"Scrubs, Su historia" (2001-...) de Bill Lawlence.

30/12/09

El Vicio

Cuando somos pequeños, somos imperturbables, lo que hacemos lo hacemos porque sí. No buscamos razones, no pensamos nuestras acciones, no. Sólo hacemos las cosas, no tenemos preocupaciones por nada de lo que nos rodea. Somos como extras de una película mala. Estamos, nada más. Sin embargo, vamos creciendo, y comenzamos a ver lo que nos rodea, a razonarlo, a reflexionar sobre lo que hacemos, y sobre lo que hacen los demás. Empezamos a salir de nuestro mundo particular infantil, nuestro pequeño nido feliz, para meternos en un mundo donde no eres el centro, donde nadie te sigue la corriente, donde eres uno más. Amigo, has entrado en el mundo real. Así, te ves cubierto de mierda por todos lados. Cuando de "chiquenino" te decían cómo debías hacer las cosas, cómo estaban bien, y te daban una galletita; cómo estaban mal, y te pegaban un zapatillazo, tu pensabas que "eso" es lo que debías hacer en el mundo. Te crían con una moral perfecta. Pero cuando sales al mundo... nada es como contaban los cuentos. Parece como si el mundo fuera al contrario de esas maravillosas narraciones que nos dormían de pequeños. Te aturde el mundo real. Y por eso, un día, alegre y feliz día, llama a tu puerta "el vicio", así, hablando generalmente. Que maravilla... Necesitamos de esa evasión. Necesitamos sentirnos bien en esa mentira mundial. Necesitamos vernos más allá de todo lo real, que es malo, porque no es como nos lo contaron. Y esta necesidad es lícita. Claro que necesitamos vicios, si no, además de que el mundo sería aburrido, sería traumático, angustioso, una pesadilla. Moriríamos de neurosis. Caos. Necesitamos caos. Necesitamos alienarnos, para sentirnos nosotros mismos. Somos estructuras incompletas, y la única manera de completarnos es a través del vicio, de vernos sin ser nosotros, de vernos desde fuera. Pero claro, en estas situaciones a veces perdemos el control. El vicio, que "tan nosotros" nos hace sentir, acaba dominándonos, dejas de controlarlo, y es él el que te acaba esclavizando. Pasas a un mundo nuevo, un tercer estadio de la vida, en el que ya no tienes una moral buena, ya no te estas enfrentando a esa moral, sino que ahora vuelves al principio, dejas de estar en el mundo para sólo "estar". El vicio es necesario para vivir, pero sé tu el que lo controle, no él a ti.

"Requiem for a Dream" (2000) de Darren Aronofsky.

Rumor o Noticia

Vivimos en la era de la información. Información. Información. Información. Más Información. Estamos saturados de información. Y toda esta información, y esta sociedad de la información, donde nos enteramos de todo, y presumimos de conocerlo todo de todo el mundo al momento, presume también de ser verídica. Toda la información que adquirimos es cierta, desde el momento que lleva detrás un nombre, una marca, un logotipo, una idea, o simplemente la palabra de alguien. Pero no es cierto. Ni la mitad (de la mitad de la mitad de la mitad... eso) de los estímulos informativos que recibimos a lo largo de un día puede responder a la pregunta de "¿esto es verdad?". La mayoría son inventados, o no ya inventados, sino tergiversados, malentendidos, y por gracia de alguien, difundidos como verdad para un público que no se molesta en pensar, en contrastar lo que recibe, en intentar ver más allá del alegato de un mindundi que dice ser importante. Pero qué podemos esperar de un público que se pasa media vida sentada delante del televisor atenta a vidas ajenas, que apenas lee, que no se molesta en buscarse su propia verdad. Aunque tampoco podemos fiarnos de todo lo que se escribe. No existe ninguna verdad absoluta, y esto es verdad. Todo es mentira, y no hay nada más cierto que esta sentencia. Estas paradojas parecen sin sentido, y son irresolubles, pero pueden ir más allá. ¿Cuál puede ser la solución? Como ya he dicho, que cada uno se busque su propia ver, busque la objetividad, encuentre su propia información veraz. Porque después, uno se deja guiar por lo que dice la mayoría, o esa persona que te cae bien, o un político, y se cae en errores pertinaces que acabamos repitiendo una y otra vez. Después vienen los llantos y los lloros. Y los problemas. Y todo por no pensar y buscar por uno mismo. Hay que joderse lo tonta que es la gente.

"Gossip" (2000) de
Davis Guggenheim.

Del amor, que no existe

Es que no existe... Para qué engañarnos. Y la Navidad es la mejor fecha para acordarse de esto. El amor... un invento de las multinacionales, para hacernos débiles, para que nos sintamos culpables. El amor... por su culpa existe el bien y el mal. Si no sintiéramos nada, ni "bueno" ni "malo", por la gente o por las cosas, no haríamos juicios, no elegiríamos, y por lo tanto, no tendríamos que preocuparnos porque alguien se sintiese mal por nuestras acciones, ni nosotros mismos nos sentiríamos culpables por no ser amables, respetuosos, simpáticos, etc. El amor... un sentimiento creado, algo meramente cultural... No creo que nadie se lo crea. Todo el mundo miente. La gente en realidad no se enamora, miente. Cree uno que está enamorado, cuando en realidad se deja llevar por lo que conoce, por lo que cree sentir, por el miedo a estar solo también. O no ya solo por esto, sino por la extraña creencia y consecución de "nuestra legítima libertad": no hemos elegido a nuestra familia, que nos "quiere"; pero sí que podemos elegir a quien amar nosotros, o quien nos ame, amigos, esas cosas. Es el espejismo de nuestra libertad, del "ser-capaz-de", lo que nos lleva a creernos esa bastarda, sucia, obscena, mentira del amor. Amor... Y si piensas lo contrario, allá tú, ya te desengañarás. Unos tardan más que otros, pero todo llega. Amor... esa gran mentira.

"Los peores años de nuestra vida" (1994) de Emilio Martínez Lázaro

P.S.: No escribáis, jóvenes, poemas de amor, son muy difíciles. Esperad a tener ochenta años.